Investigación

WorkReach: ¿qué tan lejos vamos por un mejor trabajo?

Un modelo para entender por qué la gente trabaja donde trabaja, qué tan lejos está dispuesta a viajar por un mejor trabajo y cómo cambia eso entre la Ciudad de México, Río de Janeiro, Los Ángeles y el Área de la Bahía.

Interactive WorkReach Model

Explore how distance, economic complexity (ECI), and informality shape work location choices across Mexican states. Adjust parameters to see how mobility flows change in real-time.

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Instructions: Use the sliders to adjust model parameters. Click on a state to edit its ECI and informality values. Hover over states to see details and highlight their flows.

¿Por qué trabajamos donde trabajamos?

Si lo piensas un momento, decidir dónde trabajar es una de las decisiones que más marcan nuestro día a día. Define cuánto tiempo pasamos en el transporte, a qué hora nos levantamos, cuánto gastamos en pasajes y hasta cuánto tiempo nos queda para estar con nuestra familia o para descansar. Y casi nunca es una decisión fácil, porque por un lado queremos que el trabajo nos quede cerca, pero por otro lado muchas veces las mejores oportunidades están lejos de donde vivimos.

En la Ciudad de México esto lo vivimos todos los días. Seguramente conoces a alguien (o quizá eres tú) que cruza la ciudad desde el oriente o desde el Estado de México para llegar a trabajar a Santa Fe, a Polanco o al centro, pasando horas en el metro, el camión o el micro, simplemente porque ahí es donde están los trabajos.

En urbanismo y transporte existen modelos clásicos para estimar cuánta gente viaja de un lugar a otro, como el modelo de gravedad (que, como su nombre lo dice, está inspirado en la gravedad de Newton) o el modelo de radiación. Estos modelos son muy buenos para predecir cuántos viajes hay entre dos lugares, pero nos dicen muy poco sobre por qué la gente toma esas decisiones. Y justamente eso era lo que a mí me interesaba entender. Así que desarrollamos WorkReach, un modelo que busca entender cómo la gente balancea la distancia contra la calidad de las oportunidades de trabajo, tomando en cuenta también la informalidad de la zona donde vive. A continuación te cuento los resultados generales y, como siempre, el trabajo completo lo puedes encontrar al final de este texto.


¿Cómo medimos qué tan bueno es un trabajo?

Esta es una de las partes que más me gustan del proyecto. Para medir la calidad de las oportunidades de trabajo usamos la complejidad económica, que básicamente mide qué tan diversas y sofisticadas son las actividades económicas de una zona. Uno podría pensar que lo más fácil sería usar los salarios, pero los salarios solo nos dicen cuánto se paga hoy. La complejidad nos habla más bien de lo que ofrece el lugar. En las zonas donde conviven muchas industrias distintas hay más tipos de trabajo, es más fácil encontrar uno que te quede y también aprendes más de lo que pasa a tu alrededor.

Del otro lado está la informalidad, o sea, los trabajos que están fuera de los registros oficiales y que no tienen seguridad social. En América Latina la informalidad es parte del día a día, pero en Estados Unidos casi no se estudia, aunque también existe. Por eso escogimos cuatro ciudades de tamaño parecido, dos en América Latina (la Ciudad de México y Río de Janeiro) y dos en Estados Unidos (Los Ángeles y el Área de la Bahía de San Francisco), para poder compararlas.

Mapas de complejidad económica e informalidad en el Área de la Bahía, Los Ángeles, la Ciudad de México y Río de Janeiro

Arriba, la complejidad económica de cada zona. Abajo, la tasa de informalidad de quienes viven ahí.

Algo que ya se notaba desde los mapas es que en la Ciudad de México y en Río las zonas con más informalidad suelen estar lejos de las zonas con más complejidad económica. En Los Ángeles y el Área de la Bahía esa relación prácticamente no existe, y los trabajadores informales están más mezclados en la ciudad. Y esto se ve también en los traslados. En las ciudades latinoamericanas, los viajes más largos los hacen las personas que viven en zonas con mucha informalidad y van a trabajar a zonas de alta complejidad. En las ciudades de Estados Unidos es al revés, los viajes más largos los hacen las personas de zonas con poca informalidad, que viven en los suburbios y van a los centros de trabajo.


El modelo

La idea de WorkReach es bastante sencilla. Imagina que cada persona, desde su casa, puede escoger entre todos los lugares de la ciudad para ir a trabajar, y que escoge el que le da más "utilidad", que es algo así como la satisfacción que le deja esa opción. Esa utilidad baja entre más lejos está el trabajo, sube entre más compleja es la zona de destino, y la informalidad de la zona donde vive la persona cambia qué tanto vale la pena irse lejos.

Además le agregamos algo que para mí es clave. Cerca de casa, lo que más importa es que el trabajo te quede cerca. Pero a partir de cierta distancia la gente cambia de chip y empieza a fijarse más en la calidad de la oportunidad. El modelo encuentra solito en qué distancia pasa ese cambio para cada ciudad. En la Ciudad de México es alrededor de 16 km y en Río alrededor de 25 km, mientras que en las ciudades de Estados Unidos el cambio pasa casi de inmediato, lo cual tiene sentido con sus autopistas, el uso del coche y la costumbre de vivir en casas en los suburbios, lejos de los centros de trabajo.

Esquema del modelo WorkReach con distancia, complejidad económica e informalidad, y el umbral de distancia alrededor de una casa en la Ciudad de México

Cómo funciona WorkReach en la Ciudad de México. El círculo punteado marca la distancia a partir de la cual la gente empieza a fijarse más en la calidad del trabajo que en la cercanía.


¿Qué encontramos?

En las cuatro ciudades la gente prefiere los traslados cortos, eso no es ninguna sorpresa. Pero también en las cuatro la gente está dispuesta a viajar más lejos por trabajar en zonas con más complejidad económica. Lo interesante es cuánto más. Por ejemplo, alguien en la Ciudad de México está dispuesto a viajar casi cuatro veces más distancia por el mismo aumento en complejidad que alguien en Los Ángeles, y Río es la ciudad donde la gente está más dispuesta a hacer ese intercambio. Otra forma de verlo es que en la Ciudad de México, si un trabajo está 1% más lejos que otro idéntico, la probabilidad de escogerlo baja alrededor de 3.7%.

Con la informalidad pasa algo que me pareció muy interesante, porque su efecto se voltea dependiendo de la región. En la Ciudad de México y Río, vivir en una zona con mucha informalidad va de la mano con estar más dispuesto a viajar lejos para llegar a zonas de alta complejidad. Una explicación posible es que en esas zonas los trabajos suelen ser formales, así que aunque el puesto no sea especializado, trae seguro social y prestaciones, además de que en las periferias hay pocas opciones de trabajo cerca. En Los Ángeles y el Área de la Bahía pasa lo contrario, y la gente de zonas con más informalidad está menos dispuesta a hacer viajes largos. Ojo, todo esto son relaciones que vemos en los datos y no causas, porque estamos viendo una foto de los traslados en un momento dado.


¿Qué tan bien predice?

Aunque la idea principal de WorkReach es entender las decisiones y no solo predecir, también queríamos saber si predice bien. Así que lo comparamos con los modelos clásicos de gravedad y radiación, y con un modelo parecido al de gravedad que encontró un algoritmo de regresión simbólica (el Bayesian Machine Scientist). Para medirlo usamos el CPC, que es más o menos la fracción de viajes que el modelo pone en el lugar correcto. WorkReach predice igual de bien que los demás, y en el Área de la Bahía incluso es el mejor. La diferencia es que con WorkReach, además de saber cuántos viajes hay, podemos entender por qué.

Comparación entre los viajes observados y los predichos por los modelos de gravedad, radiación, WorkReach y BMS en las cuatro ciudades

Viajes observados contra viajes predichos por cada modelo. Entre más cerca de la línea roja, mejor.


Estar cerca no es lo mismo que tener acceso

Aquí viene la parte que para mí es la más importante. Normalmente la accesibilidad al trabajo se mide viendo qué tan cerca te quedan los empleos. Pero con WorkReach podemos medir algo más completo, que es qué tan bueno es todo el menú de opciones de trabajo que tienes desde tu casa, tomando en cuenta la distancia, la complejidad de cada zona y la informalidad de donde vives. A esto se le llama accesibilidad por excedente del consumidor.

Cuando comparamos las dos medidas encontramos cosas muy distintas. En las ciudades de Estados Unidos, las zonas con más informalidad parecen tener mejor acceso si solo vemos la distancia, pero cuando tomamos en cuenta la calidad de las oportunidades salen perdiendo. En la Ciudad de México y Río, las zonas con más informalidad ya salían peor desde la distancia. Y cuando juntamos las dos medidas, las zonas con más informalidad tienen menos acceso en las cuatro ciudades, sobre todo en las periferias, como el oeste de Río de Janeiro.

Accesibilidad por distancia, por excedente del consumidor y combinada, para zonas con baja y alta informalidad en las cuatro ciudades

Accesibilidad de las zonas con baja (azul) y alta (verde) informalidad, medida por distancia, por excedente del consumidor y combinando las dos.

Mapas de accesibilidad por distancia, por excedente del consumidor y combinada en las cuatro ciudades

Las mismas medidas en el mapa. Las zonas más oscuras son las que tienen menos acceso.

O sea, vivir cerca de donde están los trabajos no garantiza tener acceso a buenos trabajos. Si solo medimos la distancia, nos podemos estar perdiendo desigualdades muy importantes.


¿Y esto para qué sirve?

Para mí lo más útil de WorkReach es que nos ayuda a pensar políticas distintas para cada ciudad, en lugar de una receta para todas. En la Ciudad de México y Río tiene mucho sentido conectar mejor las periferias con los centros de alta complejidad, pero eso solo no basta, porque si no también generamos trabajos formales y más complejidad económica cerca de donde vive la gente, lo único que logramos es que la gente viaje todavía más. En las ciudades de Estados Unidos, en cambio, la barrera parece no ser la distancia, así que probablemente funcione mejor invertir en capacitación y en quitar barreras de discriminación.

También nos ayuda a decidir dónde invertir. Las zonas con mucha complejidad económica pero poco acceso para la gente más vulnerable son buenas candidatas para mejorar el transporte público, y las zonas con buen acceso pero poca complejidad son buenas candidatas para programas de desarrollo económico local. Al final, lo que me gustaría es que cuando hablemos de acceso al trabajo no nos quedemos solo con qué tan lejos está, sino que también pensemos en qué tan bueno es el trabajo al que la gente puede llegar.


Artículo: Langle-Chimal, O. D., Knoblauch, S. y González, M. C. "The WorkReach model for urban work location choices through economic complexity and informality." Manuscrito.

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