Investigación

¿Quién llega a las UTOPÍAS? Terceros lugares y movilidad en Iztapalapa

Usamos datos de movilidad de teléfonos celulares para entender quién visita las 13 UTOPÍAS de Iztapalapa, desde dónde llegan y qué tiene que ver el transporte, los servicios y la violencia con eso.

¿Sabes qué son los terceros lugares?

Si aún no lo sabes, para responder esta pregunta quizá sea importante empezar reflexionando sobre dónde pasamos la mayor parte de nuestros días. Probablemente lo primero que se nos viene a la cabeza son nuestra casa y nuestro lugar de trabajo, y justamente, en los estudios urbanos, a estos dos se les llama primeros y segundos lugares, respectivamente (los términos vienen del sociólogo Ray Oldenburg). Entonces, ¿qué son los terceros lugares? Son aquellos espacios fuera de la casa y el trabajo donde la gente pasa su tiempo. Suelen ser sociales (aunque socializar realmente no es necesario), como lo son parques, cafés, bibliotecas, zócalos, etc. Son espacios de esparcimiento que nos permiten socializar, sentir pertenencia en nuestra comunidad y fortalecer el tejido social.

No es ningún secreto que las comunidades con carencias estructurales y alta marginación también experimentan una falta de terceros lugares efectivos, donde su población, además de ser bienvenida, no necesite gastar dinero para pasar el tiempo. Por eso, los gobiernos de ciudades alrededor del mundo han invertido en centros comunitarios donde su población pueda ir a hacer ejercicio, aprender nuevas habilidades, conversar, divertirse o simplemente reunirse y estar. Personalmente, mi primer contacto (aunque hasta el momento solo sea virtual) con una gran inversión por parte de una ciudad para crear terceros lugares y mejorar el acceso a ellos para toda su población fueron los Parques Biblioteca y las Unidades de Vida Articulada en Medellín (¡qué ganas de ir a conocerlos en persona!). Con estas inversiones, Medellín busca dar acceso a servicios deportivos y culturales a poblaciones principalmente marginadas, así como desestigmatizar a los barrios y darles nueva vida, como ocurrió en la Comuna 13.

En México, concretamente en la Ciudad de México, no nos hemos quedado atrás en este tipo de inversión social. Seguramente has escuchado hablar de los PILARES (Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes) o de los FAROS (Fábricas de Artes y Oficios), y estoy seguro de que has escuchado de algún evento en el Faro de Oriente. Estas dos son propuestas enormes enfocadas en el acceso a educación artística y profesionalizante, alfabetización computacional, áreas deportivas y eventos culturales. Aún más antiguas que los FAROS, que comenzaron por ahí del año 2000, tenemos una gran cantidad de Casas de Cultura esparcidas por toda la ciudad. Yo aprendí a tocar la guitarra en la Casa de Cultura "Raúl Anguiano", dentro del Parque Ecológico Huayamilpas, así que conozco de primera mano la importancia de este tipo de centros.

Todas estas opciones son principalmente de escala pequeña y de alcance local, aunque los FAROS suelen ser un poco más grandes. Para dar un paso más allá, en 2019, bajo el gobierno de Clara Brugada en la alcaldía Iztapalapa, nacen las UTOPÍAS (Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social), con la idea de crear terceros lugares no solo con ofertas deportivas y clases, sino también con un enfoque de bienestar integral, con atención médica y psicológica, comedores comunitarios y hasta áreas de lavado de ropa. Hoy, con Brugada como Jefa de Gobierno, las UTOPÍAS se están construyendo en otras partes de la ciudad. Cuando visité la UTOPÍA "Elena Poniatowska Amor" en Coyoacán, lo que más me llamó la atención fueron los huertos urbanos, los jardines para polinizadores, las clases de diseño para impresoras 3D (¡con acceso directo a las impresoras!), los laboratorios de lenguas y saberes, y un espacio que aún no tenían definido, pero que se veía muy interesante, sobre temas de realidad virtual.

Entrada de la UTOPÍA Elena Poniatowska Amor en Coyoacán, con un ajolote rosa de bienvenida Cartel del Laboratorio de Lenguas, Saberes e Inclusión con impresoras 3D Jardín para polinizadores junto al invernadero Mural de una niña con lentes de realidad virtual en el espacio que se usará para temas de realidad virtual Cartel del espacio de emprendimiento para negocios locales Cartel del mercado Del Campo a la Ciudad, sin intermediarios

Algunos de los servicios de la UTOPÍA "Elena Poniatowska Amor" en Coyoacán: la entrada (con todo y ajolote), el laboratorio de lenguas y saberes, el jardín para polinizadores, el espacio de realidad virtual que todavía estaba en construcción, el espacio de emprendimiento y el mercado de productores.

Con este contexto de inversión en infraestructura para crear terceros lugares, me surgió la duda de cuál es el alcance real de estas nuevas propuestas. Así que, junto con Natalia Cadavid-Aguilar, Roberto Ponce-López y Alberto Meouchi-Vélez, del Tec de Monterrey, realicé un estudio sobre el acceso real a las UTOPÍAS, tomando en cuenta las 13 originales que se encuentran en Iztapalapa. En resumen, usamos datos de movilidad humana obtenidos de teléfonos celulares para entender quiénes, cuándo y bajo qué circunstancias generales visitaron las instalaciones de las UTOPÍAS.

Encontramos patrones de uso muy interesantes que tienen implicaciones importantes para la planeación de infraestructura urbana. Concretamente, nos ayudan a definir para quién se construye una amenidad de este tipo y qué alcance va a tener, si va a ser local o si va a atraer personas de toda la ciudad. También nos dicen si vamos a propiciar el uso recurrente de las instalaciones o si simplemente vamos a generar una atracción turística que atraiga usuarios durante los fines de semana. A continuación detallo brevemente los resultados generales que obtuvimos, que puedes ver con más detalle en el artículo completo (el link está al final de la página).


¿Cómo lo medimos?

Los datos que usamos vienen de aplicaciones de celular que registran la ubicación de los usuarios de forma anónima. Con estos datos detectamos cuándo alguien se quedó un rato dentro de una UTOPÍA y, por el lugar donde pasa las noches y los fines de semana, estimamos dónde vive. Así podemos saber de qué colonia o municipio viene cada visitante, qué tan lejos viajó y qué tan rica o pobre es la zona donde vive. Analizamos casi seis meses, de finales de septiembre de 2023 a finales de marzo de 2024.

A esto le sumamos tres cosas que cualquier gobierno puede saber antes de construir una UTOPÍA. La primera es el transporte público que hay a un kilómetro a la redonda, usando los datos abiertos de rutas de la ciudad. La segunda es qué tan única es la oferta de cada UTOPÍA, porque no es lo mismo tener un gimnasio al aire libre, que hay en casi todas, que tener un planetario o un parque de dinosaurios. La tercera es el crimen reportado alrededor de cada sitio, con los datos abiertos de la Fiscalía.

Algo importante que hay que tener en cuenta es que estos datos tienden a tener más usuarios jóvenes y con más recursos, así que es muy probable que nos estemos quedando cortos al contar a las personas más pobres, que son justo a quienes las UTOPÍAS buscan llegar. Además, con solo 13 UTOPÍAS, todo lo que encontramos son relaciones y no causas.

Mapa de las 13 UTOPÍAS de Iztapalapa, con el tamaño de cada círculo según su número de visitantes

Las 13 UTOPÍAS de Iztapalapa. El tamaño de cada círculo va de acuerdo con cuántos visitantes tuvo.


Dos UTOPÍAS gigantes y muchas de barrio

Lo primero que vimos es que no todas las UTOPÍAS reciben a la misma cantidad de gente, ni de cerca. Olini y Meyehualco se llevan a más de cuatro de cada cinco visitantes que detectamos, con alrededor de 2,700 y 1,200 visitantes únicos, respectivamente. Después viene Teotongo con poco más de 300, y el resto recibe desde unas cuantas decenas hasta unos cien. Ojo, esto no quiere decir que las UTOPÍAS más chicas estén vacías. Lo que pasa es que las visita un grupo más pequeño de gente que vive cerca y que va de forma muy constante.

Visitantes únicos por UTOPÍA en escala logarítmica

Visitantes únicos por UTOPÍA. Ojo con la escala, cada marca es diez veces la anterior.

Algo que me pareció muy interesante es de dónde viene la gente. En total, un poco más de la mitad de los visitantes (alrededor del 55%) viene de fuera de Iztapalapa, y más o menos uno de cada cinco viene de municipios del Estado de México como Nezahualcóyotl. Después de Iztapalapa, las alcaldías que más visitantes mandan son Coyoacán, Cuauhtémoc e Iztacalco. Pero esto pasa casi solamente en las dos más grandes, porque en Olini y Meyehualco menos de la mitad de sus visitantes vive en Iztapalapa. En cambio, UTOPÍAS como Papalotl, Atzintli o Tecoloxtitlan reciben a más del 90% de su gente de Iztapalapa.

Proporción de visitantes de cada UTOPÍA que vienen de Iztapalapa, del resto de la CDMX y del Estado de México

De dónde vienen los visitantes de cada UTOPÍA. En morado Iztapalapa, en azul el resto de la CDMX y en naranja el Estado de México.

Con el tiempo, las visitas fueron creciendo poco a poco. En octubre de 2023 veíamos alrededor de 20 visitantes al día en toda la red, y para principios de febrero ya eran unos 60, para luego bajar un poco en marzo. Algo que no esperábamos es que la diferencia entre fines de semana y entre semana es súper pequeña, lo que nos dice que las UTOPÍAS se usan toda la semana y no son solo un paseo de domingo. Durante el día, las visitas van subiendo en la tarde y llegan a su punto más alto en la noche.

Visitantes únicos por día en todas las UTOPÍAS, de octubre de 2023 a marzo de 2024

Visitantes únicos por día en toda la red. La línea morada es el promedio de los últimos siete días.


El transporte público va con cuánta gente llega

De las tres cosas que medimos, el transporte público es la que más se relaciona con cuánta gente visita una UTOPÍA. Las UTOPÍAS con más rutas y más viajes entre semana a un kilómetro a la redonda son las que reciben más visitantes (r = 0.64). Y aquí viene algo curioso. Si en lugar del transporte usamos la medida clásica de accesibilidad, que básicamente cuenta cuánta gente vive cerca, no encontramos ninguna relación con las visitas. O sea, no basta con estar en medio de mucha gente, lo que importa es qué tan fácil es llegar.

Relación entre el puntaje de transporte público y los visitantes únicos de cada UTOPÍA

Olini es el mejor ejemplo de esto. Alrededor de ella pasan 115 rutas de cinco tipos de transporte, incluyendo Metro, Metrobús, RTP, corredores de autobús y un montón de microbuses.

Paradas de transporte público a un kilómetro de la UTOPÍA Olini, por tipo de transporte

Todas las paradas de transporte público a un kilómetro de Olini.


Lo que ofrece una UTOPÍA va con qué tan lejos viene la gente

Uno pensaría que las UTOPÍAS con más cosas o con cosas más espectaculares serían las más visitadas, pero no es así. Qué tan única es la oferta de una UTOPÍA no tiene nada que ver con cuántos visitantes recibe (r = 0.05). Lo que sí cambia es qué tan lejos viene la gente, sobre todo los fines de semana. A esto le llamamos la "prima de distancia de fin de semana", que es cuántos kilómetros más viajan los visitantes de fin de semana comparados con los de entre semana. Las UTOPÍAS con cosas que no hay en ningún otro lado de la red, como un planetario, una alberca de olas o un parque de dinosaurios, tienen una prima mucho más grande (r = 0.68). El caso más claro es Barco, que es la UTOPÍA con la oferta más única y donde los visitantes de fin de semana viajan más de 8 km extra.

Relación entre qué tan única es la oferta de cada UTOPÍA y la prima de distancia de fin de semana

Por otro lado, las cosas más cotidianas, como los gimnasios y las canchas para deportes en equipo, sí van de la mano con más visitantes. Esto tiene sentido, porque son cosas que la gente usa seguido y cerca de su casa. En resumen, las atracciones únicas hacen que la gente venga de más lejos, pero no hacen que venga más gente.


La violencia alrededor va con quién llega

Otra cosa que no esperábamos es que la cantidad total de crimen alrededor de una UTOPÍA no tiene relación con cuántas personas la visitan. Lo que sí encontramos es que el porcentaje de crímenes violentos (homicidios, violaciones, secuestros y robos con violencia) está muy relacionado con quiénes llegan. Las UTOPÍAS en zonas con una mayor proporción de crímenes violentos reciben visitantes que viven en zonas más pobres (r = −0.75) y que vienen de más cerca.

Relación entre la proporción de crímenes violentos alrededor de cada UTOPÍA y el nivel socioeconómico promedio de sus visitantes

Aquí hay que tener mucho cuidado, porque esto no quiere decir que la violencia decida a dónde va la gente. En Iztapalapa, las zonas con más violencia y las zonas más pobres suelen ser las mismas, así que una explicación posible es que la gente de esas colonias va a la UTOPÍA que le queda más cerca, mientras que quienes tienen más recursos (y que casi no viven ahí) prefieren ir a las UTOPÍAS más seguras y mejor conectadas. Con nuestros datos sabemos dónde vive la gente y a qué UTOPÍA llega, pero no por qué la escogió, así que esto lo dejamos como una hipótesis.


Cuatro tipos de UTOPÍA

Juntando el transporte y lo único de la oferta, que son las dos cosas que un gobierno puede decidir directamente, podemos dividir a las UTOPÍAS en cuatro tipos. Los destinos insignia tienen buen transporte y cosas que no hay en otro lado, como Olini, Meyehualco, Tezontli e Ixtapalcalli. Los centros de barrio conectados tienen buen transporte pero una oferta más estándar, como Teotongo, Atzintli y Cuauhtlicalli. Las atracciones poco conectadas tienen cosas únicas pero poco transporte, como Libertad, Barco y Quetzalcoatl. Y los espacios de barrio no tienen ni mucho transporte ni cosas especiales, y sirven sobre todo a la gente que vive alrededor, como La Cascada, Papalotl y Tecoloxtitlan.

Tipología de las UTOPÍAS según su acceso a transporte público y qué tan única es su oferta

Cada UTOPÍA según su transporte (eje horizontal) y qué tan única es su oferta (eje vertical). El tamaño del círculo va de acuerdo con sus visitantes.


¿Y esto para qué sirve?

Para mí lo más útil de todo esto es que, antes de empezar a construir, un gobierno puede revisar qué tanto transporte público hay alrededor de un terreno. Los datos de rutas son públicos y el análisis es bastante sencillo, y es justo lo que más se relaciona con cuánta gente va a llegar. También creo que hay que tener cuidado con cómo evaluamos a cada UTOPÍA. Una UTOPÍA en una zona donde casi todos tienen pocos recursos va a recibir casi puros visitantes de pocos recursos, sin importar qué tan bien esté hecha, y eso no la hace una peor UTOPÍA. Más bien está haciendo su trabajo en su barrio.

Por último, lo de las atracciones únicas depende mucho de qué queremos lograr. Un planetario o un parque de dinosaurios no llenan una UTOPÍA entre semana, pero sí hacen que gente de toda la ciudad venga el fin de semana. Si la meta es que personas de distintos lugares y niveles socioeconómicos se encuentren en un mismo lugar, estas atracciones sí aportan algo real. Pero si la meta es que la gente de alrededor la use todos los días, probablemente conviene más invertir en transporte o en cosas cotidianas como gimnasios y canchas. Al final, las dos opciones crean terceros lugares, solo que para públicos distintos, y ahora que las UTOPÍAS se están expandiendo a toda la ciudad, vale mucho la pena pensar desde el principio para quién estamos construyendo cada una.

Cita de Elena Poniatowska en la pared de la UTOPÍA: Cuando tembló, los de abajo sacaron a los de arriba

Artículo: Langle-Chimal, O. D., Cadavid-Aguilar, N., Meouchi-Vélez, A. y Ponce-López, R. (2026). "Evaluating the reach and equity of public spaces in Mexico City using mobility data: the case of the Utopías in Iztapalapa." Frontiers in Big Data, 9:1942458.

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